Carmen - Cómo afecta un trauma sexual al cuerpo
El impacto del trauma en el cuerpo y la mente
La historia de Carmen refleja cómo los traumas bloquean y desconectan el cuerpo, y cómo las personas llegan a disociarse completamente de sí mismas para poder sobrevivir y seguir adelante.
Carmen llegó a consulta con mucho miedo. Sus ojos estaban muy abiertos y me miraban fijamente. A su vez, parecían estar perdidos en algún lugar. Su cuerpo estaba rígido y completamente bloqueado, como si fuera un bloque de hielo. Su respiración era muy superficial, casi inexistente.
Carmen me contó el motivo de su consulta: había vivido un trauma sexual años atrás, en una relación de pareja. Una relación intermitente en la que sufrió abuso psicológico, físico y emocional durante más de diez años.
Aunque habían pasado varios años desde que aquello terminó, la paciente seguía bloqueada, con la sensación de estar simplemente sobreviviendo al día a día, incapaz de dejar atrás lo vivido.
Sentía que su vida se había detenido.
No encontraba ilusión ni motivación en nada. A la vez, sentía un profundo rechazo hacia sí misma, acompañado de vergüenza y culpa por lo que había vivido.
Había asistido a terapia previamente, donde trabajaron aspectos cognitivos y conductuales, pero sentía que no mejoraba: no volvía a la vida, no lograba avanzar.
Integrar el cuerpo en la terapia
Nuestro primer objetivo en consulta fue incluir al cuerpo. Sin incorporar el trabajo emocional y sensorial al proceso terapéutico, el trauma no podría resolverse. La terapia EMDR nos ayudó a llevarlo a cabo.
En sesión, trabajamos para que Carmen comenzara a observar, poco a poco, las sensaciones y emociones que surgían en su cuerpo al hablar de su historia.
Reconocer y nombrar las emociones
Tristeza, vergüenza, culpa. Poco a poco con terapia centrada en las emociones fue aprendiendo a ponerles nombre y a localizarlas en su cuerpo.
Con cariño, paciencia y una mirada libre de juicio, la paciente fue permitiéndose sentir, y así comenzó a derretir ese bloque de hielo en el que su cuerpo se había convertido.
Carmen empezó a darle voz a lo vivido, a cada una de las situaciones de abuso por las que pasó. Pero ahora lo hacía sin estar disociada ni desconectada. Ahora podía sentir el dolor, la rabia y la tristeza por lo que había atravesado.
Reconectar con emociones positivas
A lo largo del proceso terapéutico, la paciente fue sanando su herida y empezó a reconectar con emociones agradables: alegría, tranquilidad, orgullo hacia sí misma.
Hoy en día, Carmen tiene una relación más sana consigo misma y con su cuerpo. Ya no se trata como fue tratada en el pasado; ahora siente que merece hablarse y tratarse con respeto y cuidado. .
Si te sientes identificada con la historia de Carmen y necesitas ayuda, no dudes en contactar :)